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Resumen

Singapur es sin duda un país fascinante y desconcertante al mismo tiempo. Por una parte, tiene una economía creciente, que se refleja en un PIB per cápita ubicado entre los más elevados del mundo, así como niveles de bienestar equiparables sólo con países nórdicos. La sociedad singapurense cuenta con los niveles educativos más destacados del orbe, por encima incluso de países desarrollados con mayor capacidad organizativa, al menos en la teoría. Asimismo, los temas de mayor vanguardia, como los índices de empleo de inteligencia artificial y lograr una mayor incidencia de hogares y negocios que utilizan medios de pago electrónicos, están presentes en el futuro inmediato de los singapurenses. Sin embargo, por otra parte, el sistema político de Singapur se encuentra más cercano a un autoritarismo estructurado alrededor de un partido hegemónico que a una república democrática, como es la apariencia que desea proyectar el líder con pretensiones sempiternas Lee Hsien Loong y su Partido Acción del Pueblo (People Action Party o PAP).