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Resumen

En 2019 culminó una era de transición política en Tailandia. Desde aquel 22 de mayo de 2014, cuando el general Prayut Chan-o-cha derrocó a la entonces primera ministra Yingluck Shinawatra e instaló una junta militar bajo el nombre de Consejo Nacional para la Paz y el Orden (CNPO), hasta las elecciones del pasado 14 de marzo de 2019, Tailandia ha experimentado grandes cambios. Empezando por la pérdida de su rey más popular, Bhumibol Adulyadej, mejor conocido como Rama IX, quien falleció el 12 de octubre de 2016, después de 69 años al frente de la realeza tailandesa y un periodo de luto nacional de un año seguido por la coronación de su hijo, el rey Maha Vajiralongkorn, Rama X, en mayo de 2019.

En 2019 culminó una era de transición política en Tailandia. Desde aquel 22 de mayo de 2014, cuando el general Prayut Chan-o-cha derrocó a la entonces primera ministra Yingluck Shinawatra e instaló una junta militar bajo el nombre de Consejo Nacional para la Paz y el Orden (CNPO), hasta las elecciones del pasado 14 de marzo de 2019, Tailandia ha experimentado grandes cambios. Empezando por la pérdida de su rey más popular, Bhumibol Adulyadej, mejor conocido como Rama IX, quien falleció el 12 de octubre de 2016, después de 69 años al frente de la realeza tailandesa y un periodo de luto nacional de un año seguido por la coronación de su hijo, el rey Maha Vajiralongkorn, Rama X, en mayo de 2019.

A pesar de haber organizado elecciones, 2019 ha estado plagado de retos para la democracia tailandesa y la legitimidad política del gobierno electo. Si bien es verdad que la economía ha aumentado una vez más, el ritmo de crecimiento ha ido desacelerándose a causa de una moneda fuerte y una baja considerable en los niveles de turistas que visitaron el país. Sin embargo, las relaciones internacionales con los Estados Unidos y China se mantienen estables, lo cual ha permitido una continuación del intercambio económico y militar. Durante 2019 Tailandia ha sido la cabeza pro tempore de la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático (ANSEA) y el gobierno tailandés utilizó esa plataforma para lanzar su plan nacional de desarrollo Tailandia 4.0 dentro del marco de la ANSEA.

Las elecciones del 14 de marzo 2019

El 14 de marzo 2019 fueron llevadas a cabo las primeras elecciones democráticas en Tailandia, desde el golpe de Estado del general Prayut Chan-o-cha, en mayo 2014. Sin embargo, estas elecciones han sido muy controversiales debido a cómo fueron realizadas.

Durante los 1 896 días que el país estuvo bajo el control del Consejo Nacional para la Paz y el Orden (CNPO) los militares pudieron cambiar la Constitución mediante un referéndum para mantenerse en el poder no obstante el resultado de las elecciones, al garantizarse que, por primera vez, un candidato no electo en el Parlamento pueda presentarse a las elecciones como primer ministro y que la Cámara Alta del Parlamento, el Senado, integrado por 250 senadores, sea designado en su totalidad por los militares y participe en la elección del primer ministro en conjunto con la Cámara Baja, o Cámara de Representantes, constituida por 500 miembros del Parlamento elegidos democráticamente (The Guardian, 2016).

Estos cambios han permitido que el general Prayut se presente como candidato por el Partido Palang Pracharath (en tailandés, พรรค พลัง ประชา รัฐ: “Partido del Poder del Estado Popular”) un partido político tailandés creado por ex miembros del CNPO.

La nueva Constitución redujo el número de circunscripciones de 400 a 350. En 2018, la Comisión Electoral (CE) tuvo la tarea de establecer nuevos límites de distrito. Sin embargo, poco antes de que ésta estuviera a punto de anunciar los nuevos límites, el primer ministro Prayut invocó la Sección 441 de la Constitución para emitir una orden que retrasara la fecha límite y, por ende, el anuncio de las nuevas circunscripciones electorales. La orden también eximió a la CE de cumplir con las leyes distritales existentes y le permitió trazar los límites de la circunscripción de cualquier forma que quisiera. La medida provocó la indignación de los partidos Pheu Thai y Demócrata, así como de la organización Open Forum for Democracy Foundation. Estos tres grupos argumentaron que el propósito de la demora era permitir a la CE trazar límites de circunscripción favorables al Partido Palang Pracharath de Prayut.

El presidente de la CE, Ittiporn Boonpracong, negó las acusaciones y citó su cirugía ocular como la causa del retraso. La CE completó y presentó los nuevos distritos electorales el 29 de noviembre de 2018. Tras la publicación del nuevo mapa de circunscripciones, los partidos políticos y las organizaciones de la sociedad civil declararon que habían encontrado varios casos en los cuales las nuevas circunscripciones beneficiaban al Partido Palang Pracharat (The Nation, 2018).

De manera paralela al nuevo trazado de las circunscripciones electorales, en septiembre 2018, el general Prayut, mediante una orden especial, aminoró una ley de restricción de las actividades políticas, permitiendo a los partidos políticos llevar a cabo sus actividades diarias, como la adhesión de nuevos miembros y la designación de representantes, aunque prohibiendo por el momento cualquier tipo de campaña política (Voice of America, 2018). Esto desencadenó especulaciones sobre posibles elecciones para febrero de 2019. Las especulaciones fueron en aumento y, el 11 de diciembre, el CNPO derogó la ley de restricción de las actividades políticas; sin embargo, con temor de que esto fuera una trampa por parte de la junta militar, los partidos políticos decidieron esperar, hasta el 2 de enero de 2019, la publicación del decreto real llamando a los partidos políticos a presentar sus candidatos para las próximas elecciones (Bangkok Post, 2018).

Finalmente, el 23 de enero de 2019, el presidente de la CE, Ittiporn Boonpracong, anunció que, después de cinco intentos y sus respectivas posposiciones, las elecciones se llevarían a cabo el 24 de marzo de 2019 (Voice of America, 2019).

En cuanto se hizo el anuncio oficial de las fechas para las elecciones, setenta y siete partidos presentaron a sus candidatos. Entre ellos se encontraban los dos partidos principales elegidos en la legislatura anterior, el Pheu Thai de los ex primeros ministros Thaksin e Yingluck Shinawatra, y el Partido Demócrata de la oposición, así como partidos más pequeños y antiguos como Bhumjaithai, Chartthaipattana y Chart Pattana. Sin embargo, varios partidos nuevos participaron por primera vez en unas elecciones. El Partido Palang Pracharath, creado por miembros del CNPO, apoyó directamente a Prayut e incluyó a varios de los miembros de la junta militar en su lista de candidatos. No fueron los únicos partidos en favor de la junta militar, también se puede incluir en este grupo a la Coalición de Acción para Tailandia, dirigida por el líder de protestas antiYingluck de 2013-2014, Suthep Thaugsuban, y el Partido de Reforma del Pueblo, encabezado por Paiboon Nititawan.

Del lado opuesto, muchos partidos tomaron una postura antijunta. Éstos incluyeron a varios partidos alineados con el Pheu Thai. Al ver cómo las leyes electorales y los organismos reguladores eran manipulados y predispuestos en contra del partido por la junta militar, la dirigencia del Pheu Thai se dividió en una red de varios partidos afiliados más pequeños para distribuir su riesgo de intervención legal. Estos partidos fueron Thai Raksa Chart, Puea Chat (compuesto por varios líderes del Frente Unido para la Democracia contra la Dictadura) y Prachachart.

Los otros partidos antimilitares incluyen el Future Forward Party, dirigido por el empresario multimillonario Thanathorn Juangroongruangkit, quien hizo campaña con una postura liberal fuerte que cautivó a los votantes jóvenes, y el Partido Liberal de Tailandia, dirigido por el ex comisionado de policía Seripisut Temiyavet (ABC, 2019).

Sin embargo, la campaña política que se preveía bastante aburrida, dado el control del CNPO tanto en la CE como en el Tribunal Electoral, saltó por los aires el 8 de febrero de 2019, cuando el partido Thai Raksa Chart (en español, el Partido de los tailandeses que salvan a la democracia), una subdivisión del partido Pheu Thai de Thaksin Shinawatra, presentó a su única candidata a primer ministro, la hermana mayor del rey Maha Vajiralongkorn, la princesa Ubolratana (Bangkok Post, 2019b). Utilizando la misma cláusula de la Constitución insertada por la junta militar, y que permitía al general Prayut acudir como candidato no electo por el partido Palang Pracharat, Thai Raksa Chart presentó a la princesa Ubolratana como su candidata, alegando que, a pesar de ser considerada parte de la familia real por la sociedad tailandesa, ella había abandonado sus títulos reales al casarse con un ciudadano americano en la década de 1970 (BBC, 2019b).

Por primera vez desde la abolición de la monarquía absoluta en 1932, un miembro de la familia real participaba de manera activa en la vida política de Tailandia. Este movimiento tomó por sorpresa a todo mundo, incluido el general Prayut Chan-o-cha, quien veía cómo en menos de 24 horas sus esperanzas de ser primer ministro electo de Tailandia se esfumaban. En efecto, la participación de un miembro reconocido y querido por una mayoría de los tailandeses en unas elecciones ponían en jaque toda la maquinaria del CNPO: ¿cómo iban a debatir los candidatos frente a la princesa sin ser acusados de lesa majestad?, ¿cómo seguir demonizando a los Shinawatra de ser antimonarquía cuando su partido era apoyado abiertamente por un miembro de la familia real? Y, sobre todo, ¿cómo presentar al general Prayut como el candidato en favor de la estabilidad y de la familia real cuando competía contra la realeza? Estas y muchas preguntas más empezaron a ser la discusión de foros en línea y en televisión abierta. Las elecciones de marzo pasaban de ser unas elecciones cuyos resultados se veían dados de antemano en favor de la junta militar y del general Prayut a convertirse en un coctel explosivo sin favorito claro.

En la noche del mismo 8 de febrero, el rey Maha Vajiralongkorn intervino mediante la publicación de una nota en la Gaceta Real, en la cual consideraba que la princesa Ubolratana era un miembro de alto rango de la familia real y que su participación en la política era “muy inapropiada e inconstitucional” (South China Morning Post, 2019). A pesar de que este anuncio anulaba automáticamente la participación de la princesa en las elecciones, el público tailandés tuvo muy presente cuál era la preferencia política de una parte de la familia real para las elecciones que se aproximaban.

Al ser anulada la candidatura de la princesa, Thai Raksa Chart fue acusado por la CE de romper las leyes electorales al nominar a un miembro de la familia real como candidato a unos comicios para ganar votos. Esta decisión significó la disolución del partido y sus 214 candidatos nacionales, regionales y locales no podían participar en las elecciones; los 13 miembros de su buró político quedaban prohibidos de participar en política por los próximos 10 años (Khaosod, 2019).

A pesar de que no era la primera vez que un partido en favor de los Shinawatra era disuelto, sí significó un varapalo importante a las aspiraciones del Pheu Thai de ganar los comicios. Sin embargo, el movimiento antiCNPO encontró un nuevo líder político en la figura del joven empresario multimillonario Thanathorn Juangroongruangkit, líder del nuevo partido independiente Future Forward Party. Thanathorn hizo campaña pidiendo grandes revisiones a la Constitución de 2017 que apuntaban a enviar los soldados políticos de regreso a los cuarteles. También ha defendido una fuerte reforma militar, mediante una reducción en el número de generales, el establecimiento de más mecanismos de rendición de cuentas, la eliminación del reclutamiento y la reducción de los presupuestos militares (Asia Times, 2019).

Ante la posibilidad real de que Future Foward Party recuperara la mayoría de los votos de Thai Raksa Chart y de los otros grupúsculos afines al Pheu Thai, el CNPO acusó a Thanathorn de diseminar noticias falsas durante un evento en vivo transmitido vía Facebook, bajo la Ley Criminal de Computación, una ley draconiana utilizada para controlar a todos aquellos que publican artículos u opiniones en contra de la junta, del primer ministro o de la familia real. En caso de aceptar la acusación, la corte empezaría a juzgar el caso dos días después de las elecciones, anulando de facto todos los votos recibidos por el Future Foward Party y su candidato (Straits Times, 2019).

Finalmente, el 14 de marzo 2019, después de casi tres meses de campañas y sorpresas políticas, se llevaron a cabo las primeras elecciones desde el golpe de Estado de 2014. Los resultados preliminares parciales mostraban que el Pheu Thai y Palang Pracharath se disputaban los dos primeros puestos, seguidos por el Future Forward Party. Los resultados fueron una gran sorpresa para el Partido Demócrata, que llegó en cuarto lugar, por lo que su candidato y líder, Abhisit, renunció de inmediato como líder del partido en la noche de las elecciones (Reuters, 2019b). El día de las elecciones, la CE originalmente programó a las 20:00 h una conferencia de prensa que anunciaría resultados preliminares no oficiales con 95% de los votos contados. Sin embargo, esto se pospuso hasta las 21:30 h, y a esa hora el presidente de la CE sólo anunció varias estadísticas de votantes y que los resultados oficiales no se anunciarían hasta el día siguiente (Khaosod, 2019b).

Fue el 26 de marzo cuando la CE hizo públicos los resultados preliminares de las elecciones de los 350 distritos y el jueves 28 dio a conocer los resultados no oficiales completos en una conferencia de prensa. Sin embargo, las cifras contenían muchas discrepancias y dieron lugar a una mayor confusión; esto obligó a la CE a posponer el anuncio oficial de los resultados de las elecciones hasta después de la conclusión de la ceremonia de coronación del rey Maha Vajiralongkorn, muy cerca del 9 de mayo, fecha límite impuesta por la ley para publicar los resultados oficiales de las elecciones. Esta confusión en la manera de contar los votos obligó a la CE a pedir la opinión del Tribunal Constitucional para esclarecer si la manera en la que eran contabilizados los votos no infringía la ley electoral (Bangkok Post, 2019c).

Al aclarar que el cómputo de los votos no iba en contra de ninguna ley electoral, el Tribunal Constitucional obligó a la CE a hacer públicos los resultados de las elecciones. El Pheu Thai terminó ganando 136 escaños en la Cámara de Representantes, mientras que el partido del CNPO, Palang Pracharat, ganó 115, y Future Forward obtuvo 80 (New York Times, 2019). A pesar de los esfuerzos de los partidos prodemocracia de formar una coalición para ganar las elecciones y elegir al primer ministro, la coalición de Palang Pracharat acabó eligiendo al ex general y ex dictador Prayut Chan-o-cha como primer ministro, recibiendo el apoyo del rey en junio 2019 ( Channel News Asia, 2019).

La coronación del rey Rama X, Maha Vajiralongkorn

Durante tres días, del 4 al 6 de mayo de 2019, Tailandia se centró exclusivamente en la ceremonia de coronación del rey Maha Vajiralongkorn. Para muchos tailandeses, ésta era la primera vez que asistían a una ceremonia de tal importancia, pues la última coronación real fue la del rey Rama IX, en 1950 (Reuters, 2019).

Los preparativos para la ceremonia real pueden ser resumidos en cuatro importantes momentos: la recolección de agua pura de diferentes fuentes para ser consagrada por monjes para su uso en la ceremonia de la ablución y unción; la inscripción, en una tableta dorada, del título oficial del rey y del grabado del Sello Real del Estado; la ceremonia de coronación e investidura, en la que se presenta al rey con la Regalía Real, y las ceremonias reales finales, que incluyen la concesión de una audiencia, la declaración de fe, la asunción de la residencia y la circunvalación de la ciudad (Bangkok Post, 2019).

La coronación de los monarcas tailandeses es una mezcla de ritos budistas e hindúes que datan del reino de Sukhothai (siglos XIII-XV). En tiempos modernos, las ceremonias de coronación se han modelado a partir de la ceremonia de coronación celebrada para el rey Rama I, el primer rey de la actual dinastía Chakri, en 1785. En ese entonces se creó un nuevo conjunto de objetos que conforman la regalía y los utensilios reales, y se llevó a cabo la construcción del gran palacio en Bangkok. Entre estos 28 objetos reales, el Quinteto de Regalía Real, o Benjarajakakuthaphan, se considera el más importante. El quinteto comprende Phra Maha Phichai Mongkut o la Gran Corona de la Victoria, Phra Saeng Khan Chai Sri o la Espada de la Victoria, Tharn Phra Korn o el Bastón Real, Walwichani o el Abanico Real y el Chalong Phra Baht Cherng Ngorn o las zapatillas reales. Sin embargo, en muchos casos, el Nobpadon Maha Sawet Chatr o el Gran Parasol Blanco de Nueve Niveles, colocado detrás del trono sólo después de que el rey ha sido coronado, es considerado uno de los objetos reales más importantes por gran parte de los tailandeses (BBC, 2019).

Por ser la primera coronación de un rey en casi 60 años, el gobierno y la familia real no han escatimado en gastos. Se calcula que los tres días de ceremonia costaron alrededor de 1 billón de bahts (31.2 millones de dólares) y que, durante la misma, participaron más de 1 300 miembros de las fuerzas armadas y personal de gobierno a lo largo de la procesión del 5 de mayo; en 41 000 templos budistas de todo el país se llevaron a cabo rezos de manera simultánea para bendecir al rey justo cuando le fue presentada la tableta de oro con su nombre y título oficial; se utilizaron 117 fuentes de agua de todo el país llevadas a Bangkok para ser bendecidas por monjes budistas antes de ser combinadas para los rituales de purificación real. Las fuentes incluyen cinco ríos principales y cuatro ojos de agua sagrados, y representan a 77 provincias del país. Finalmente, 17 568 voluntarios se inscribieron para participar en los tres días de ceremonia y más de 40 000 elementos de seguridad fueron movilizados para supervisar el evento (Reuters, 2019).

Relaciones internacionales

Estados Unidos

La relación entre los Estados Unidos y Tailandia celebra este año 201 años de cooperación entre los dos países. Para Tailandia, los Estados Unidos han desempeñado un papel fundamental en su desarrollo económico. Durante la Guerra Fría, Tailandia fue uno de los aliados asiáticos más cercanos de ese país. Toda una generación de estadounidenses, desde soldados hasta profesores universitarios e investigadores, trabajó con sus homólogos tailandeses durante esos tiempos.

El final de la Guerra Fría trajo consigo inestabilidad en la política tailandesa; al mismo tiempo, el enfoque de la política exterior de los Estados Unidos dejó de ser Asia. A diferencia de hace 40 años, los Estados Unidos ya no son el socio económico principal de Tailandia, sino China, y Japón su mayor inversor extranjero, con pocas posibilidades de que los Estados Unidos recuperen su antiguo estatus.

La cooperación en defensa siempre ha sido el eslabón más fuerte de las dos naciones, particularmente desde los acuerdos de defensa de 1954 y 1962. Pero hoy Tailandia tiene muchas más opciones para la cooperación y adquisición de material de defensa; así, aunque los ejercicios conjuntos, como el Cobra Gold celebrado anualmente, siguen fortaleciendo la relación y la cooperación militar entre los gobiernos de los dos países, una encuesta reciente de oficiales militares tailandeses ha encontrado una creciente sensación de distancia (Blaxland y Raymond, 2017).

Existe un amplio consenso de que las relaciones entre los Estados Unidos y Tailandia necesitan encontrar una nueva base de cooperación. La reciente adopción por parte del gobierno de los Estados Unidos de la estrategia por una región Indo-Pacífico Libre y Abierta (Free and Open Indo-Pacific, en inglés) ofrece la oportunidad de recalibrar la cooperación entre los dos países. La creciente competencia geopolítica de China está cambiando la atención de los Estados Unidos respecto al sudeste asiático. La reciente legislación del Congreso, como la propuesta de Ley de Iniciativa de Aseguramiento de Asia (Asia Reassurance Initiative, en inglés), indica un fuerte interés en apuntalar viejas alianzas. Desde la perspectiva de los Estados Unidos, Tailandia, un aliado de largo tiempo y cabeza de la ANSEA en 2019, es fundamental en la región para un orden basado en reglas. Desde la perspectiva tailandesa, una fuerte presencia estadounidense es más importante que nunca para apoyar la estrategia tradicional de equilibrio geopolítico de Tailandia (The Diplomat, 2019). Queda por ver qué puede aportar la visita de Donald Trump, presidente de los Estados Unidos, a la 35ª reunión de líderes de la ANSEA, a celebrarse en Bangkok a finales de octubre o principios de noviembre de 2019.

Si bien el contexto estratégico es propicio para fortalecer las relaciones, existe una necesidad urgente de inyectar nueva vida en algunas áreas clave de cooperación. Éste sería un momento muy oportuno para las empresas estadounidenses de invertir en la construcción de infraestructura en comunicaciones y así ayudar al desarrollo de lo que el gobierno tailandés ha llamado “Tailandia, 4.0”, un programa con el cual buscan transformar al país en una plataforma para impulsar la innovación y la tecnología a través de la inversión pública y los incentivos fiscales de aquí a 2035 (South China Morning Post, 2019b).

China

Cuando algunos de los aliados más importantes de Tailandia, como los Estados Unidos, Reino Unido, Australia, la Unión Europea y Japón, condenaron el golpe de Estado de 2014, China declaró que Tailandia debía resolver sus conflictos internos de manera pacífica. Esta reacción fue bien recibida por muchos tailandeses que apoyaron el derrocamiento del gobierno de Yingluck Shinawatra, incluso por medios inconstitucionales. Desde entonces, los gobiernos de Tailandia y China se han acercado de manera importante, e intercambiado visitas frecuentes de alto nivel y una cooperación fortalecida y mejorada en todos los ámbitos. En una visita en abril de 2019, el nuevo primer ministro tailandés, general Prayut Chan-o-cha, agradeció a China por su asistencia desinteresada; en su opinión, la relación bilateral entre los dos países se remonta a más de mil años (Time, 2018).

Dos de los proyectos de cooperación económica más ambiciosos entre los dos países son el Proyecto del Corredor Económico del Este de Tailandia y el Desarrollo del Área de la Bahía en China (Greater Bay Area Development, en inglés). Ambos buscan conectar las regiones del sur de China con Vietnam, Laos, Camboya y Tailandia mediante la elaboración de redes de comunicación marítimas, aéreas y ferroviarias. En 2018, el mercado entre la región de Guangdong y Tailandia representó un negocio de 24 000 millones de dólares, un cuarto del total de los intercambios de China con el sureste de Asia (Xinhua, 2019).

A pesar de las tensiones existentes entre China y los Estados Unidos, Tailandia parece inclinarse más por los servicios de comunicación ofrecidos por el gigante chino Huawei para el diseño e instalación de la red de comunicación con tecnología 5G. Para el gobierno tailandés, esto representa una oportunidad de sentar las bases de su programa de transformación económica a 20 años, Tailandia 4.0 (Bangkok Post, 2019d).

Finalmente, para marcar aún más la estrecha amistad y la colaboración entre los gobiernos de China y Tailandia, el gobierno chino otorgó a la princesa Maha Chakri Sirindhorn la medalla de la amistad china. Esta medalla le fue otorgada el 1º de octubre 2019, para marcar el 70 aniversario de la fundación de la República Popular China. El vicepresidente chino Wang Qishan describió el evento de la siguiente manera: “Esta medalla representa el reconocimiento del gobierno chino y de la gente a la destacada contribución que la princesa ha hecho a la amistad de los dos países y demuestra que ‘los chinos y los tailandeses son de una sola familia’” (Khaosod, 2019c).

ANSEA

Durante 2019, Tailandia ocupó la dirigencia pro tempore de la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático (ANSEA). Durante la clausura de la 33ª reunión de líderes de la ANSEA, en noviembre 2018, en Singapur, el general Prayut Chan-o-cha declaró que el tema para su presidencia de ANSEA en 2019 sería el “avance de la asociación para la sostenibilidad”. El tema busca promover la ANSEA y sus socios para avanzar juntos en la sostenibilidad en todas sus dimensiones.

Hablando en detalle sobre la presidencia entrante de la ANSEA, la asociación mirará hacia el futuro y avanzará haciendo uso de los progresos tecnológicos de la cuarta Revolución industrial, para así mejorar su competitividad. Uno de los puntos destacados por el general Prayut Chan-o-cha fue la necesidad de promover y fortalecer la conectividad en varias dimensiones, incluidas la infraestructura, la estandarización de normas y reglamentos, así como la seguridad en la conectividad de persona a persona para fortalecer a la asociación en sus tres ejes: cultura, desarrollo económico y seguridad (The ANSEA Post, 2018).

Uno de los puntos más interesantes de la presidencia de Tailandia ha sido el intento de formalizar la Asociación Económica Integral Regional (Regional Comprehensive Economic Partnership, RCEP, en inglés). El RCEP es una asociación que incluye no sólo a los miembros de la ANSEA, sino también a China, India, Australia, Nueva Zelanda, Japón y Corea del Sur. Si se llegase a formalizar, podría ser el mayor acuerdo de comercio e inversión desde los Acuerdos Generales sobre Aranceles Aduaneros y Comercio (GATT), ya que abarcaría 25% del producto interno bruto (PIB) mundial, 45% de la población total, 30% del ingreso global y 30% del comercio mundial. Sin embargo, a pesar de dos reuniones en 2019, una en Bangkok, Tailandia, y otra en Beijing, China, aún no se ha formalizado un acuerdo y se esperan mejores resultados para 2020 (ANSEA, 2019).

Libertad de expresión y derechos humanos

En cuestión de derechos humanos, 2019 ha sido un año negro para Tailandia. Con la presión cada vez mayor de la gente por tener elecciones libres y con la coronación de un rey no tan popular en puerta, el gobierno tailandés aumentó las presiones en cuanto a libertad de expresión y la represión a los activistas que están en contra del gobierno y de la monarquía.

La junta militar continúa utilizando la ley de lesa majestad para silenciar a la opinión política de manera radical; sin embargo, este año demostró que esta ley no es lo peor que le puede pasar a alguien que se manifiesta abiertamente contra la familia real. De acuerdo con el artículo 112 del Código Penal Tailandés, cualquier persona puede presentar una demanda contra cualquier individuo que “difame, insulte o amenace al rey, la reina, el heredero o el regente”. Esta ley de 1906 protege a la familia real y castiga con entre cinco y 15 años de cárcel a cualquier persona que publique o distribuya información que se considere perjudicial para la monarquía sin importar que sea verídica. Estos casos, al ser considerados de gravedad, se resuelven en tribunales militares o a puerta cerrada, por lo cual las noticias de las sentencias sólo son conocidas después de haber sido entregadas (The Diplomat, 2016).

En enero de 2019, la cara más oscura de esta represión salió a la luz luego de que tres activistas tailandeses desaparecieran de Laos, donde vivían en el exilio desde el golpe de Estado de 2014. Surachai Sae-Dan, un destacado crítico de la monarquía de Tailandia y la junta tailandesa, desapareció el 12 de diciembre con sus ayudantes, Kraidej Luelert y otro hombre conocido sólo como “Camarada Phuchana”. Más tarde ese mismo mes se encontraron dos cuerpos flotando en un río en el noreste de Tailandia, con las caras mutiladas y los estómagos destripados y rellenos de bloques de hormigón. Las pruebas forenses de ADN concluyeron que había una probabilidad del “99.95 por ciento” de que uno de los cuerpos fuera de Kraidej tras un análisis comparativo con sus hijos. Al día de hoy, Surachai sigue desaparecido (The Straits Time, 2019b).

Poco menos de cinco meses después, a finales de mayo, otros tres activistas antimonárquicos desaparecieron al intentar cruzar de Laos a Vietnam. Los tres disidentes habían huido de los cargos de lesa majestad de los que se les acusó después del golpe de Estado y continuaron transmitiendo comentarios antimonárquicos y antijunta desde el exilio. Según los informes de Human Rights Watch, Chucheep Chiwasut, conocido como tío Sanam Luang, Siam Theerawut y Kritsana Thapthai fueron entregados por las autoridades vietnamitas a las autoridades tailandesas el 8 de mayo, pero no se los ha visto desde entonces, y no se ha reconocido su arresto y detención. El viceprimer ministro de Tailandia, Prawit Wongsuwan, negó que los activistas estuvieran bajo custodia tailandesa. Desde entonces los tres están en paradero desconocido (The Guardian, 2019).

Días después de que se conociera la desaparición de este segundo grupo de disidentes, los integrantes del grupo de música tradicional Faiyen, que también vivían exiliados en Laos en el momento de los hechos, hablaron con varios medios internacionales para declarar que ellos también temían por sus vidas al haber recibido amenazas de muerte. Por fortuna para ellos, el gobierno de Francia les otorgó visas como refugiados políticos y ahora viven en París (The Washington Times, 2019).

Finalmente, el último caso conocido hasta ahora de intimidación hacia un activista tailandés antimonárquico y antijunta ha sido el del profesor Pavin Chachavalpongpun, quien vive y trabaja en Kioto, Japón. La noche del 8 de julio, un hombre vestido de negro entró en la vivienda de Pavin y roció al profesor y su pareja con una sustancia química que les causó una sensación de ardor en la piel. Los gritos de dolor de las dos víctimas hicieron que un vecino se alarmara y llamara a la policía. A pesar de que el ataque no fue letal, tanto el profesor como su pareja tuvieron que ser atendidos en un hospital y cambiaron de residencia y están bajo protección policial (Financial Times, 2019b).

Estos ataques demuestran que la junta militar ha decidido no sólo silenciar a sus críticos y a los de la monarquía sino eliminarlos por completo sin importar dónde y con quién vivan. Hay que esperar que estas desapariciones sean sólo un síntoma pasajero a causa de la inestabilidad política en la que se encontraba el país y que ahora, que han pasado las elecciones y que el rey ha sido coronado, las desapariciones de activistas antimonarquía se detengan.

Economía

Desde la llegada de los militares al poder, la economía de Tailandia ha contado con un crecimiento sostenido. El crecimiento anual ha pasado de 0.9% en 2014, año del golpe de Estado, a 4.1% en 2018 (Asian Development Bank, 2019). Sin embargo, por primera vez en cinco años, se espera que el crecimiento económico de 2019 sea menor y de alrededor de 3.8%. El baht tailandés ha sido una de las monedas de mayor rendimiento de Asia en 2019, perjudicando la competitividad de las exportaciones tailandesas y su sector turístico. El turismo es clave para la economía tailandesa puesto que genera más de una quinta parte del PIB. Además, el sector agrícola se encuentra frente a una grave sequía que ha afectado a la producción de arroz, uno de los principales productos naturales que exporta el país (Financial Times, 2019).

Para intentar paliar los efectos de tener una moneda fuerte, el gobierno tailandés ha decidido facilitar el acceso a dos mercados emergentes de su turismo internacional, al eliminar la necesidad de visa para los turistas chinos e indios. Durante años, el turismo de Tailandia estuvo dominado por los visitantes chinos, con 10.5 millones, sólo en 2018, lo que representa aproximadamente 28% del total de llegadas extranjeras. Pero después del accidente mortal del ferry turístico Phoenix, que costó la vida a 47 turistas chinos al sur de Phuket en julio de 2018, el número de visitantes de China, que había aumentado cada año, disminuyo 4% en 2019.

A su paso, el número de turistas de la India ahora está comenzando a aumentar, con un récord de 180 000 visitas, sólo en junio 2019, según el Ministerio de Turismo de Tailandia. Este aumento se puede explicar gracias a la existencia de más vuelos directos, de una exención de la tarifa de visa y, lo más importante, del aumento de la riqueza de la clase media en la India. La Autoridad de Turismo de Tailandia (TAT) dice que las llegadas de turistas de la India aumentaron más de 20% durante los primeros cinco meses de 2019, en comparación con las de 2018. Además, la TAT prevé que de aquí a 2028 sean como mínimo 10 millones de turistas indios los que visiten el país; esto representaría cinco veces más de los que actualmente lo visitan (Thaiger, 2019).

Para atender los problemas de flujo de dinero y de consumo interno, el gobierno ha decidido implementar un programa de subsidio de 1 000 bahts (USD $32.88) a los 10 millones de personas con menos ingreso en el país. La Oficina de Política Fiscal espera que con esta medida la economía crezca entre 0.2 y 0.3% más de lo esperado (Bangkok Post, 2019e).

Cultura y deporte

Estreno de la película The Cave (la gruta)

Uno de los acontecimientos que marcaron 2018 fue el espectacular rescate de un equipo de futbol conformado por 12 niños y su entrenador, en la cueva de Tham Luang, en el norte de Tailandia. El equipo, conocido como los Jabalíes Salvajes, quedó atrapado en la cueva debido a una subida abrupta de los niveles del agua causada por las lluvias torrenciales. Durante nueve días no se supo nada de ellos hasta que un equipo de buzos internacionales los localizó. Debido a la falta de oxígeno en la cueva y la posibilidad de que el nivel del agua siguiera subiendo, el gobierno decidió sacar a los niños y al entrenador uno por uno acompañados por dos buzos. La operación de rescate tardo tres días y se llevó a cabo sin incidente alguno. Así, 17 días después de haberse aventurado dentro de la cueva, todo el equipo fue rescatado sano y salvo.

Un año después del acontecimiento, la primera película hecha sobre el rescate se representó en el festival internacional de cine de Busan, en Corea del Sur, en octubre del 2019. La película, dirigida por tailando-irlandés, Tom Waller, cuenta con la participación de Jim Warny, uno de los buzos que intervinieron en el rescate del equipo de futbol. Se espera que la película se estrene en noviembre en Tailandia, y después a nivel mundial. Es sólo la primera de muchas adaptaciones de esta historia que aparecerán en las pantallas grandes y chicas de todo el mundo, puesto que Netflix y National Geographic también están trabajando en sus propias versiones ( Channel News Asia, 2019b).

Esta producción ha ayudado a los jóvenes Jabalíes Salvajes. Muchos de ellos siguen viviendo como antes, pero tres de ellos, que eran originarios de Myanmar y se encontraban sin papeles, obtuvieron la nacionalidad tailandesa tras ser rescatados. Además, muchos han firmado contratos de exclusividad con las productoras audiovisuales, por lo cual podemos suponer que recibieron o recibirán una compensación económica importante que les ayudará a mejorar su nivel de vida (Bangkok Post, 2019f).

La participación de las selecciones femeninas de futbol y cricket en los mundiales de sus categorías

Al quedar en el cuarto puesto en la Copa Femenina de Futbol de Asia, después de perder contra China en penaltis, Tailandia consiguió calificar por segunda vez en su historia a una copa mundial de futbol. La participación de la selección fue breve, limitada a la fase de grupos al perder sus tres encuentros, por 13-0 contra la selección de los Estados Unidos, 5-1 frente a Suecia, y finalmente 2-0 contra Chile. Sin embargo, al regresar a casa el equipo fue recibido con honores por haber logrado calificar por segunda vez a una copa del mundo (New York Times, 2019b).

Otra gesta importante en el deporte de Tailandia fue la calificación, en septiembre 2019, de la selección femenina de cricket al mundial de la especialidad al vencer a la selección de Papúa Nueva Guinea. Esto es un hito ya que el cricket se reconoció como deporte en Tailandia a partir de 2008. En 11 años, el equipo tailandés de cricket se volvió competitivo gracias a deportistas que provenían de otras especialidades, quienes, en su mayoría, no se dedican profesionalmente al cricket. Ahora tendrán la oportunidad de jugar contra las mejores selecciones en el mundial de la categoría en febrero de 2020 (Channel News Asia, 2019c).

Conclusiones

Como se ha expuesto a lo largo de este capítulo, 2019 ha sido muy importante para Tailandia. Se ha logrado un semblante de estabilidad política mediante la coronación del rey Rama X y la organización de elecciones democráticas por primera vez desde el golpe de Estado de 2014. A pesar de las obvias manipulaciones políticas por parte del CNPO para mantener el control del gobierno y la elección del general Prayut Chan-o-cha como primer ministro, la mayor parte de la sociedad tailandesa demostró en las urnas que se opone a un gobierno militar. Queda por ver el rol que desempeñará de ahora en adelante el rey Maha Vajiralongkorn en la arena política, pues su padre tuvo que negociar muchas veces con gobiernos militares y civiles para estabilizar el país.

Todo parece indicar que para Prayut será difícil gobernar; la coalición de partidos que lo nombró primer ministro le dibuja un panorama donde deberá constantemente negociar con sus aliados y con la oposición cuando quiera proponer cualquier tipo de ley. También habrá que ver qué tan bien se adapta el primer ministro a su rol de dirigente electo, después de casi cinco años acostumbrado a dar órdenes sin que nadie pueda oponerse o contradecirlo.

Lo más probable es que este retorno a la democracia mejore las relaciones internacionales con aliados como la Unión Europea, que habían impuesto algún tipo de sanción económica a causa del golpe de Estado.

En el ámbito económico, Tailandia mantiene expectativas positivas a pesar de que el incremento de su economía es un poco menor en comparación con años anteriores. El turismo sigue siendo muy importante y, a pesar de una disminución de los turistas chinos, las autoridades tailandesas ya están desarrollando una estrategia para atraer gente de otros países, como la India. La existencia de megaproyectos de infraestructura, como es el corredor económico del este de Tailandia y su conexión con la zona sur de China, así como el proyecto de transformación a 20 años Tailandia 4.0, muestran el interés del gobierno por diversificar sus actividades económicas y transformar al país de acuerdo con las necesidades de la sociedad del futuro.

En la región sureste de Asia, Tailandia seguirá siendo importante para el balance de fuerzas entre China y los Estados Unidos. La ANSEA va a desempeñar un papel importante en la creación de nuevos tratados económicos en la región y, en caso de que se formalice el RCEP, será inevitable que los gobiernos latinoamericanos empiecen a ver dicha región como un área de oportunidades para el desarrollo económico.

Citas

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